
Por cierto, los vampiros están de moda entre los chavales, y tampoco alcanzo a ver por qué. ¿La fascinación romántica de Drácula? A propósito de esto último, os incluyo un fragmento de la novela de Stoker en el que se ve con claridad abrumadora la excitante naturaleza sexual del deseo vampírico.
Ahí va (las tres vampiresas intentan morder a Jonathan Harker; cito por la traducción de Juan Antonio Molina Foix, en Cátedra):
"Las tres tenían los dientes blancos y relucientes, que brillaban como perlas sobre el rubí de sus labios voluptuosos. Había en ellas algo que me inquietaba, haciéndome sentir al mismo tiempo anhelante y mortalmente asustado. Sentía en mi corazón un perverso y ardiente deseo de que me besaran con aquellos labios rojos. [...] Yo las miraba, inmóvil y con los párpados entornados, presa de una angustia deliciosamente expectante. La rubia se adelantó y se inclinó sobre mí tanto que podía notar su agitada respiración. En cierto sentido su aliento era dulce, tan dulce como la miel, y producía en mis nervios el mismo estremecimiento que su voz. Pero bajo aquella dulzura notaba una amarga repugnancia, como la que produce el olor de la sangre.
Me daba miedo alzar los párpados, pero podía ver perfectamente a través de las pestañas. La rubia se arrodilló y se inclinó más sobre mí, regodeándose claramente. Mostraba una deliberada voluptuosidad, que resultaba excitante y a la vez repulsiva, mientras doblaba el cuello y se relamía como un animal, hasta que pude ver, a la luz de la luna, la reluciente humedad de sus labios escarlata y de su lengua roja, que asomaba entre sus blancos y afilados dientes. Bajó todavía más la cabeza, hasta que sus labios descendieron por debajo de mi boca y de mi barbilla, pareciendo que iba a abalanzarse sobre mi garganta. Entonces se detuvo y pude oír la impaciente agitación de su lengua al lamerse los dientes y labios, notando sobre mi cuello su aliento cálido. Sentí un estremecimiento en la piel, como si una mano se acercara poco a poco para hacerme cosquillas. Pude notar en la piel hipersensible de mi cuello la suave y trémula caricia de unos labios, y el duro contacto de dos dientes afilados. Al prolongarse esta sensación, cerré los ojos en una especie de éxtasis lánguido y esperé... esperé con el corazón palpitante."

3 comentarios:
Hola que poco interesante eres!
Creo que lo que todos buscamos en un libro es evadirnos. Por eso nos interesan temas que no son habituales en la vida cotidiana. ¿Quién ha visto un vampiro (no valen las enfermeras al hacernos análisis) o un mago?
Y no estoy de acuerdo con Mariia. Me parece interesantísimo.
caya Filo tu raro!
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