jueves, 9 de octubre de 2008

Misteriosos fenómenos

Si supiera explicarlo, probablemente me iría mejor, pero de verdad que no lo entiendo. Vamos, no lo entiendo yo, pero tampoco lo entienden los editores, que se guían por apetitos irracionales. Acaba de salir a la venta el último volumen de la saga vampírica de Stephenie Meyer, Amanecer, y muchos jóvenes ya lo habrán comprado. Yo he empezado a leer Crepúsculo en clase y, por un lado, creo que resulta inquietante el hecho de que, a buen seguro, ningún adulto (padres y profesores preocupados por la educación de sus hijos), habrá invertido un solo minuto en leer lo que leen sus vástagos adolescentes (también resulta desolador el que hayan proliferado los títulos repetitivos con portada negra y tema idéntico), pero lo que a mí me interesa es otra cosa: lo que me interesa de verdad es saber cómo algunos libros consiguen ese grado de popularidad entre los jóvenes. ¿Por qué, por qué? ¿Habéis visto algún anuncio en televisión o en internet? ¿Os ha hablado alguien (que no sea yo) de esta saga? Pasó lo mismo con Harry Potter, pero es algo periódico, porque también ha pasado con El niño con el pijama de rayas, o, en edades más tempranas, con los libros de Gerónimo Stilton. Y no, no es porque sean buenos; no son malos libros, pero su calidad no justifica ni remotamente las tiradas millonarias. Los que se quejan de que los jóvenes no leen (y no son pocos, ¡viva la litotes!), deberían ver con qué apasionamiento se refieren a estos libros. Yo los he visto, y puedo asegurar que ningún adulto habla así. Ahora se llamaría publicidad viral, pero eso solo es un nombre nuevo para algo que no lo es. Acepto sugerencias.


Por cierto, los vampiros están de moda entre los chavales, y tampoco alcanzo a ver por qué. ¿La fascinación romántica de Drácula? A propósito de esto último, os incluyo un fragmento de la novela de Stoker en el que se ve con claridad abrumadora la excitante naturaleza sexual del deseo vampírico.

Ahí va (las tres vampiresas intentan morder a Jonathan Harker; cito por la traducción de Juan Antonio Molina Foix, en Cátedra):

"Las tres tenían los dientes blancos y relucientes, que brillaban como perlas sobre el rubí de sus labios voluptuosos. Había en ellas algo que me inquietaba, haciéndome sentir al mismo tiempo anhelante y mortalmente asustado. Sentía en mi corazón un perverso y ardiente deseo de que me besaran con aquellos labios rojos. [...] Yo las miraba, inmóvil y con los párpados entornados, presa de una angustia deliciosamente expectante. La rubia se adelantó y se inclinó sobre mí tanto que podía notar su agitada respiración. En cierto sentido su aliento era dulce, tan dulce como la miel, y producía en mis nervios el mismo estremecimiento que su voz. Pero bajo aquella dulzura notaba una amarga repugnancia, como la que produce el olor de la sangre.
Me daba miedo alzar los párpados, pero podía ver perfectamente a través de las pestañas. La rubia se arrodilló y se inclinó más sobre mí, regodeándose claramente. Mostraba una deliberada voluptuosidad, que resultaba excitante y a la vez repulsiva, mientras doblaba el cuello y se relamía como un animal, hasta que pude ver, a la luz de la luna, la reluciente humedad de sus labios escarlata y de su lengua roja, que asomaba entre sus blancos y afilados dientes. Bajó todavía más la cabeza, hasta que sus labios descendieron por debajo de mi boca y de mi barbilla, pareciendo que iba a abalanzarse sobre mi garganta. Entonces se detuvo y pude oír la impaciente agitación de su lengua al lamerse los dientes y labios, notando sobre mi cuello su aliento cálido. Sentí un estremecimiento en la piel, como si una mano se acercara poco a poco para hacerme cosquillas. Pude notar en la piel hipersensible de mi cuello la suave y trémula caricia de unos labios, y el duro contacto de dos dientes afilados. Al prolongarse esta sensación, cerré los ojos en una especie de éxtasis lánguido y esperé... esperé con el corazón palpitante."

3 comentarios:

Mariia dijo...

Hola que poco interesante eres!

Filo dijo...

Creo que lo que todos buscamos en un libro es evadirnos. Por eso nos interesan temas que no son habituales en la vida cotidiana. ¿Quién ha visto un vampiro (no valen las enfermeras al hacernos análisis) o un mago?
Y no estoy de acuerdo con Mariia. Me parece interesantísimo.

Mariia dijo...

caya Filo tu raro!