sábado, 29 de noviembre de 2008

Versiones y antologías

Lo bueno de que el escritor nacional de un país sea autor de diez o doce obras maestras es que sus antologías y adaptaciones serán variadas y originales. Es lo que siempre ha ocurrido con Shakespeare. Desde hace muchos años estaba disponible en castellano la versión de los hermanos Lamb (cuya trágica biografía podéis leer aquí), todavía muy recomendable para una primera introducción a la obra del bardo, sobre todo si es gracias a la edición de El Aleph, ilustrada por Joëlle Jolivet:

Pero si es por las imágenes, me gustaría que leyerais la adaptación de Andrew Matthews, ahora publicada por Juventud, ilustrada por Angela Barrett:


Que conste que yo empecé a leer a Shakespeare en un viejo volumen en rústica de Aguilar (en la que probablemente sigue siendo la mejor traducción, la de Luis Astrana Marín), aunque también he disfrutado de las ediciones bilingües del Instituto Shakespeare; pero esta edición me gusta por su ilustradora, que sabe dar una atmósfera misteriosa y prerrafaelita a sus historias. En castellano ha publicado poco, pero maravilloso: La bella y la bestia y Blancanieves, en Kókinos, y La gansa blanca, en Ediciones Obelisco.



jueves, 20 de noviembre de 2008

¡Pirata!

Ahora están de moda, sobre todo en Somalia, y ya he oído un par de veces en la radio que estos piratas no son como Jack Sparrow y Will Turner. Bueno, no sé si son como ellos, pero sí que son como los piratas reales que en el siglo XVII asolaban las mismas costas que ahora protegen nuestras fragatas (leed, por favor, la historia de Libertatia, una comuna malgache pirata y comunista avant la lettre, aquí). Sus objetivos y su carácter no eran, casi en ningún caso, tan sanguinarios y salvajes como se piensa en general, y de hecho los abordajes solo acababan violentamente si los pasajeros presentaban resistencia. Ved las razones que expone, en su introducción, el autor de Historia general de los robos y asesinatos de los más famosos piratas (Valdemar supone que es Defoe, pero no está tan claro), acerca de los motivos que suelen empujar a los 'hermanos de la costa' a su criminal ocupación, y decidme si son diferentes de los que expondrían en la actualidad quienes se dedican al pillaje de los barcos saudíes.


La cuestión es que, desde su proyección, la saga de Piratas del Caribe ha recuperado el interés en la historia de los caballeros de fortuna, lo que ha tenido consecuencias editoriales. Renacimiento lleva varios años publicando la colección Isla de Tortuga, de la que ya han salido 11 títulos; el último, La historia de la piratería, de Philip Gosse, que ya recomendé en mi otro blog.


Pero también en los libros infantiles hay novedades interesantes; especialmente recomendable es la serie Bandera Pirata (Alain Surget), en Edelvives, que consta, hasta el momento, de ocho títulos. De verdad que es fantástica, como las historias de piratas tradicionales, en las que sabes que, a pesar de lo que tengan que sufrir los protagonistas, todo va a salir bien:

Por no hablar de las maravillas desplegables que se están editando, a las que dedicaré un post próximamente.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Extrañas coincidencias

A veces se dan maravillosas coincidencias que le hacen pensar a uno en mensajes de una oculta providencia. El otro día estaba ojeando El club de los parricidas, colección de malsanos relatos reunidos en una nueva edición por Valdemar, y quise saber de dónde procedía su inquietante portada: resultó ser una imagen de la serie de Max Ernst titulada "Una semana de bondad", absolutamente desconocida para mí:


La coincidencia es que este sábado Babelia dedica dos páginas a la publicación en Atalanta de Tres novelas en imágenes, del propio Max Ernst, entre las que se incluye la citada, y que contiene otras sombrías y perturbadoras imágenes:

¿Es o no es para comprárselo?

Más coincidencias: en el mismo número de la revista cultural descubro que una de las novedades universitarias (Leandro Müller, Pequeño tratado hermético sobre efectos de superficie, Universidad de Salamanca) ilustra su portada con parte de un mural que adornaba las paredes de mi antiguo colegio mayor (ya clausurado), y no puedo explicarme qué ha sido de esa pintura y por qué la ha utilizado el autor para su libro. La sorpresa fue mayúscula, y me intriga bastante el destino final de la obra, pero deberé conformarme con perversas conjeturas.

jueves, 13 de noviembre de 2008

La malvada Safo y otros cuentos de terror

Hace ya algunos años Arcadi Espada escribió Raval: del amor a los niños (Anagrama), en el que denunciaba (o al menos así lo entendí yo) las diversas manipulaciones a las que se vio sometida la investigación del supuesto caso de pederastia que tuvo lugar en el barrio barcelonés, y cómo tanto la policía como los medios construyeron su caso a partir de una anécdota insignificante, exagerando los aspectos más terribles y escabrosos del episodio e inventando directamente los que no se correspondían con sus expectativas o con las de una audiencia ávida de escándalo. El libro sigue siendo un ejemplo de cómo debería funcionar el periodismo, porque los vicios que denuncia no han prescrito.


Traigo a colación el libro de Espada porque Gedisa acaba de publicar La construcción de la lesbiana perversa, de Beatriz Gimeno, sobre el llamado 'caso Wanninkhof'. Recuerdo con bastante claridad el caso y mi incomodidad, ya entonces, con el tratamiento que se le dio a la noticia: cómo se dio por supuesta, sin atisbo de duda, la culpabilidad de Dolores Vázquez (aquí no se lleva demasiado lo de la presunción de inocencia) y cómo ningún medio mencionaba la relación homosexual entre la acusada y la madre de Rocío, sin dejar de insinuarla constantemente. Recuerdo que no me enteré hasta muy avanzado el juicio de que las dos mujeres habían sido amantes porque nadie quería decirlo: ese dato, que se hurtaba a la audiencia porque se consideraba irrelevante y discriminatorio, había sido en el fondo decisivo para condenar, judicial y públicamente, a Dolores Vázquez. Es terrible contrastar los escrúpulos de los medios para exponer esta clase de información sensible con la ligereza con la que se permiten establecer culpabilidades e inocencias. Su postura se puede resumir así: 'no vamos a decir que esta señora es lesbiana, porque eso es algo que solo le interesa a ella y nosotros somos muy progresistas y correctos y nunca se nos ocurriría inmiscuirnos en la intimidad de la gente, pero eso sí, que vaya a la cárcel por asesina'. Por cierto, creo que nunca se le han pedido disculpas a esta señora.

martes, 11 de noviembre de 2008

Diseño

No es casualidad que el declive de las Bellas Artes haya coincidido con la edad de oro del diseño. Las mayores dosis de creatividad e inteligencia, las obras más originales y las más notables muestras de genio estético no se hallan actualmente en la pintura o en otras manifestaciones tradicionales de la belleza, sino en la publicidad y en los formatos audiovisuales. A la gente normal (es decir, a mí) le parece increíble que todavía sea posible tener nuevas ideas para anunciar un detergente, pero lo mismo vale para cualquiera de las categorías en las que suelen dividirse las competiciones oficiales. El asombro le va asaltando a uno conforme pasa las páginas de las múltiples catálogos que se publican actualmente y que recogen los principales premios de diseño. Son catálogos de arte, ya digo, mucho más valiosos (por geniales o por conmovedores) que aquellos a los que estamos acostumbrados. Quizás solo sean destellos fugaces de genio, objetos de consumo y olvido inmediato, pero si no me creéis, podéis comprobarlo en este libro (XXXVII Creativity Awards Annual, Collins Design).

lunes, 10 de noviembre de 2008

Mundo Brieva

Miguel Brieva es un joven ilustrador conocido sobre todo por sus colaboraciones en El País (en verano ha publicado una tira durante todo el mes de agosto). Las viñetas que aparecen allí, aunque brillantes en ocasiones, no resultan tan devastadoras como las recopilaciones de su obra. Conozco dos, muy parecidas en el tono (y con alguna repetición), pero quizás haya otras. Las dos que conozco (Dinero y Bienvenido al mundo. Enciclopedia Universal Clismón, las dos en Reservoir Books), sin embargo, son brillantes y terribles, graciosas y amarguísimas, y las recomiendo vivamente. Cuidado, porque si las compráis debéis prepararos para un humor poco complaciente y muy incorrecto, pero que a mí me hace reír a carcajadas. Sus obsesiones, como buenas obsesiones, son recurrentes: el capitalismo en general, la desquiciada sociedad de consumo, criaturas imposibles, peluches y todo el universo de Walt Disney. Me gustaría reproducir algunas de las mejores viñetas (hay una sobre un billete de valor infinito que es fantástica), pero prefiero que os compréis los libros, porque se disfrutan mucho, aunque uno acaba preguntándose cuál es la gracia.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Los nuevos Alejandros

Las analogías entre el imperio americano y el imperio romano son limitadas. Es cierto que hay coincidencias (la lengua, la moneda, la imposición de un 'poder blando' y su combinación con una aplastante hegemonía militar), pero la tentación de la analogía es demasiado fácil. Hay quien ya ha visto en la política de los EE. UU. en Oriente Medio el fracaso de Roma en su aventura por el control de Partia, a la que le faltaron buenos cronistas. En esas antiguas provincias de Alejandro cuyos nombres evocan tantas maravillas (Hircania, Sogdiana, Bactriana, Gedrosia, Aracosia...) siempre se ha decidido el destino de los imperios, como si se tratara de un gigantesco tablero de Risk. Los parecidos hay que buscarlos, sin embargo, en el Gran Juego del siglo XIX, el enfrentamiento entre Rusia y el imperio inglés que, en gran medida, es la causa remota de los actuales desastres. Apareció hace unos meses en RBA Torneo de sombras. El Gran Juego y la pugna por la hegemonía en Asia Central, de K. E. Meyer y S. B. Brysac, donde se cuenta la historia documentadamente y de forma bastante amena.



Aviso que solo lo he podido ojear, así que no puedo entrar en más detalles, pero creo que merece la pena invertir algo de tiempo en su lectura, por si podemos aprender algo.

A propósito, RBA está publicando en la colección 'Temas de actualidad' libros muy interesantes: sacó hace poco Vida imperial en la ciudad esmeralda, de Rajiv Chandrasekaran (también sobre la catástrofe iraquí), que me he quedado con ganas de leer,


y publica periódicamente las recopilaciones de artículos de Enric González, extremadamente recomendables (Historias de Nueva York, Historias de Londres, Historias del Calcio).